HOJA DE RUTA PARA LLEGAR A UNA SMARTER CITY

Este es un paper escrito para una presentación, lo comparto con Uds...

1. Introducción

En las últimas décadas, las ciudades comenzaron a desarrollar un papel fundamental en el desarrollo socioeconómico al concentrarse la población y la actividad económica en los tejidos urbanos.

Entre 1950 y 2011, la población urbana aumentó casi cinco veces. Según las previsiones de Naciones Unidas, en el 2050 entre el 70% y el 75% de la población mundial vivirá en las ciudades. En países en desarrollo se está produciendo una migración masiva de las zonas rurales a las urbanas.

Esta concentración de población en los núcleos urbanos está dando a las ciudades mayor peso político y económico. Este protagonismo también traslada a las ciudades los grandes retos de sostenibilidad de la sociedad.

El avance de la tecnología, la conectividad, con el desarrollo de Internet of Things (IoT – Internet de las Cosas) y la innovación en materiales hace posible hoy implementar modelos y soluciones inteligentes para desarrollar ciudades más sostenibles con una mayor calidad de vida.

Todo lo enunciado nos plantea la necesidad imperiosa de cambio de modelo y de hábitos de consumo y movilidad, produciendo energía localmente, innovando y utilizando tecnologías y nuevos materiales, que faciliten una ciudad más sostenible y con mejor calidad para la vida humana. Este cambio de modelo es el que enmarca a las Ciudades Inteligentes.

Teniendo en cuenta el papel preferencial que están teniendo las ciudades en este momento de la historia, el desarrollo de las Ciudades Inteligentes ha pasado, en muy poco tiempo, a ocupar un lugar destacado en la agenda política y social de los países, sus provincias y sus municipios.

Este documento tiene por objetivo aportar una definición del concepto de Ciudad Inteligente, así como la proposición de un plan organizativo (una Hoja de Ruta) para su implementación y algunas recomendaciones, en base a experiencias obtenidas al momento de haber puesto en marcha diferentes proyectos, haciendo especial atención en al impacto que tiene el nivel de madurez de las Ciudades Inteligentes desde la perspectiva de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC´s).


2. El concepto Ciudad Inteligente

El desafío para las ciudades: la sostenibilidad medioambiental y económica

Las ciudades se enfrentan a uno de sus mayores desafíos: ser sostenibles en el largo plazo, teniendo en cuenta tanto a los factores económicos como a los medioambientales.

En los últimos años, las ciudades han jugado un papel fundamental en el desarrollo socioeconómico de cualquier región. Se han convertido en ejes clave del crecimiento económico, de la innovación, del progreso social, de la cultura, del conocimiento y de la diversidad.

Esta concentración urbana genera en las ciudades los grandes retos de sostenibilidad de la sociedad: las ciudades consumen más de dos tercios de la energía mundial y representan el 70% de las emisiones globales de CO2 según la ONU.

La ONU indica también que, si mantenemos el actual modelo, en el año 2030 las necesidades de la sociedad crecerán exponencialmente: el mundo necesitará más del 50% de comida, más del 45% de energía y más del 30% de agua.

Pero los recursos naturales son finitos. Aun considerando necesidades más conservadoras de energía, se estima que las reservas de energía no renovables (carbón, petróleo, gas y uranio) se agotarán entre el 2060 y 2070, teniendo en cuenta el incremento de consumo y población.

De forma que la convergencia de los efectos del crecimiento demográfico y del cambio climático, pueden causar impactos negativos sin precedentes en la calidad de vida y en la estabilidad económica y social, como indica UN-Habitat en uno de sus últimos informes sobre Las Ciudades y el Cambio Climático.

A esta situación, se suman los requerimientos de eficiencia económica. La profunda crisis económica que se está sufriendo a nivel mundial pone en jaque a las finanzas para mantener el nivel de vida de las ciudades, y de sus ciudadanos. Se requiere también innovar en el modelo de gobernanza y de gestión de los servicios públicos, para conseguir reducir el costo de los servicios desde una acción integradora y de marco macromunicipal.

Ante esta situación de recursos finitos, tanto naturales como económicos, la eficiencia y sostenibilidad se convierten en los principales desafíos a los que se enfrentan las ciudades hoy en día. Retos a los que se orienta la estrategia de Ciudad Inteligente.


3. ¿Qué es una Ciudad Inteligente?

En los últimos 10 años, se han ido componiendo estrategias de ciudades encaminadas al desarrollo futuro bajo los conceptos de ciudades digitales, ciudades innovadoras, ciudades sostenibles, crecimiento sostenible, etc.

Ciudad Inteligente es el paraguas en el que se han ido aglutinando todos estos conceptos e iniciativas desde una visión integral orientadas a mejorar la calidad de vida, la sostenibilidad y la gestión eficiente de los servicios, innovando en materiales, recursos y modelos usando la tecnología de forma intensiva.

Ciudad Inteligente afecta a todos los servicios que se prestan en la ciudad: movilidad, producción y distribución de servicios urbanos (energía, agua, etc.), educación, salud, emergencias, seguridad, atención a las personas, etc.

La infraestructura de ciudad es un conjunto de distintos sistemas creados por el hombre que interactúan entre sí. Ciudad Inteligente incorpora innovación, tecnología e inteligencia (en materiales, soluciones y modelos) a las infraestructuras básicas para desarrollar una ciudad más eficiente, flexible y menos costosa.

La infraestructura de una ciudad está formada por las infraestructuras básicas de transporte, energía, agua, gestión de residuos, telecomunicaciones, etc. Una de las claves para desarrollar las Ciudades Inteligentes es conectar estas infraestructuras desde una visión integral de todos los servicios de la ciudad, para conseguir eficiencias e información de valor al cruzar datos provenientes de varios servicios.

Visión integral que requiere una plataforma a la que puedan conectarse todos los servicios de la ciudad, sean públicos o privados. Por lo que se recomienda implementar una plataforma en un entorno abierto, interoperable y escalable, facilitando interfaces públicas.

Ciudad Inteligente utiliza las infraestructuras, la innovación y la tecnología, pero también requiere de una sociedad inteligente, activa y participativa: personas, talento, emprendedores, organizaciones públicas y privadas, ciudadanía, etc.

No se puede concebir una Ciudad Inteligente sin las personas que viven y trabajan en la ciudad, que son el motor y el alma de la ciudad.

Las estrategias de Ciudad Inteligente son a la vez una oportunidad de negocio para las empresas innovadoras y de servicios. Hablamos de un mercado en expansión.

Ciudad Inteligente es una necesidad para el futuro de la sociedad, pero también es una oportunidad de desarrollo económico alrededor de todos los nuevos productos y servicios que aparecen.


4. Conceptos de referencia de las Ciudades Inteligentes

Como se ha comentado en el apartado anterior, las Ciudades Inteligentes afectan a todos los servicios de la ciudad. Se pueden agrupar bajo distintas etiquetas o macroconceptos. Con el objetivo de conceptualizarlos, se presenta la agrupación de los servicios bajo el término Dimensiones Inteligentes.

El otro elemento clave de desarrollo de una Ciudad Inteligente son las denominadas fuerzas habilitadoras, que son elementos facilitadores de la implementación de las Ciudades Inteligentes.

Dimensiones inteligentes

Gobierno Abierto: tiene en cuenta la oferta de servicios electrónicos así como las medidas y políticas que facilitan la participación ciudadana en el gobierno de la ciudad. Así mismo se tiene en cuenta el impulso de medidas de gobierno encaminadas a políticas medioambientales.

Urbanismo y Edificios inteligentes: considera las medidas y políticas que inciden en la eficiencia energética y la sostenibilidad de los edificios y la planificación urbanística. También inciden las normativas y legislación que favorecen el desarrollo sostenible.

Movilidad inteligente: incluye aquellas medidas que buscan incrementar la calidad, el servicio y la eficiencia del transporte urbano, como por ejemplo la adopción de sistemas de tráfico inteligente que permiten monitorizar y controlar la circulación de vehículos en la red de calles de la ciudad.

También incluye las medidas que potencian un transporte sostenible como el impulso del uso de la bicicleta (y otros vehículos del mismo tipo, eléctricos o no) y del parque automovilístico eléctrico.

Energía y Medio Ambiente inteligentes: hace referencia a las medidas de eficiencia energética y de reducción del impacto medioambiental. Por ejemplo, el desarrollo de la producción de energías limpias, la producción local de energía, la aplicación de medidas de gestión medioambiental, la reducción de consumo de recursos naturales y la mejora de la fiabilidad de suministro de las redes de distribución.

Servicios inteligentes: tienen en cuenta los diferentes servicios que están disponibles para los ciudadanos, ya sean ofrecidos por la administración, empresas, asociaciones y demás iniciativas ciudadanas. Se incluyen en esta dimensión las redes de servicios urbanos, agua, gas, saneamiento, recolección de residuos, electricidad, comunicaciones y también servicios como la educación o la sanidad.

Fuerzas habilitadoras

Personas (Ciudadanía): considera el rol de las personas como parte fundamental de una sociedad activa y colaborativa en el proceso de transformación de la ciudad. Se puede definir en función del tamaño de la población, su composición por edades, su nivel de estudios o la tendencia demográfica.

Economía: la optimización de recursos económicos y la mejora de la eficiencia están en la base de la estrategia de Ciudad Inteligente. En este sentido se consideran claves las nuevas formas de gestión de estos recursos, como las colaboraciones público privadas para la financiación de proyectos e iniciativas de innovación en la ciudad. Se consideran también los índices de desarrollo económico de la ciudad.

Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC): el valor Smart en la ciudad viene ligado a los nuevos usos que hagan las personas, empresas o el gobierno de las nuevas tecnologías.

El desarrollo de la estrategia Ciudad Inteligente se traduce en una progresiva mejora de la gestión de los recursos de la ciudad en aras de un mayor equilibrio económico, mejora de la calidad de vida y del sistema del bienestar así como de las condiciones medioambientales. Este desarrollo supone un desafío ya que significa cambiar en las ciudades, la forma actual en que se gestionan elementos de las cinco dimensiones inteligentes expuestas. Para su implementación, se precisará de una acción coordinada y colaborativa por parte de todos los agentes implicados: sector público, sector privado, universidades y centros de investigación y ciudadanía.


5. Nivel de madurez de las Ciudades Inteligentes desde la perspectiva TIC

La tecnología es una de las herramientas claves para el desarrollo de las Ciudades Inteligentes, una de las fuerzas habilitadoras expuesta en el apartado anterior.

El nivel de madurez de las TIC va a influir en la estrategia de Hoja de Ruta para desarrollar la Ciudad Inteligente. A continuación se describe una definición para poder evaluar el nivel de madurez de las TIC. La madurez de una ciudad desde el punto de vista de las TIC puede categorizarse en una de las siguientes tres etapas:

Dispersa (Scattered): Ciudades que están desarrollando proyectos enmarcados en una o más dimensiones inteligentes (por ejemplo, la introducción de sistemas inteligentes de transporte o la reducción del consumo energético) En este nivel, las iniciativas inteligentes son administradas por las estructuras departamentales del gobierno municipal como una serie de proyectos aislados orientados a resolver una problemática específica.

Integrada (lntegrated): En este nivel de madurez, las iniciativas comienzan a estar más coordinadas, buscando sinergias para aprovechar una mayor colaboración en la gestión de la cartera de proyectos. En esta etapa el valor entregado por las iniciativas es mayor que su simple suma al potenciar las externalidades positivas.

Conectada (Connected): En esta etapa, las iniciativas inteligentes son parte de un plan maestro integral gestionado por un modelo de gobernanza, que incluye además del gobierno, la ciudadanía y las empresas. En este nivel, se consiguen los mejores resultados posibles. Este es el gran reto de las ciudades ya existentes, dado que su proceso de transformación es mucho más complejo, con impacto en la vía pública, en el mobiliario urbano y en los edificios ya construidos.

La Hoja de Ruta ha de tener en cuenta el nivel de madurez de partida en los distintos horizontes temporales, así como en las diferentes dimensiones inteligentes.

En la progresión a través de los diferentes niveles de madurez, cabe destacar el importante rol que juegan las Tecnologías de la Información y de la Comunicación (TIC) en la integración de las diferentes capas que definen una ciudad. Esta integración produce diferentes beneficios. Por un lado, permite pasar de un nivel mínimo de digitalización a plataformas digitales completamente conectadas que soportan tanto aplicaciones como servicios públicos y privados. Por otro, habilita los proyectos TIC en el contexto del plan maestro y los encaja en la visión holística de Ciudad Inteligente y sus metas.

En este proceso de integración, el principal resultado se refleja en el grado de disponibilidad de datos referentes a la ciudad y su integración en servicios. Desde este punto de vista es posible caracterizar diferentes niveles:

Datos abiertos (Open Data): existe en el nivel de madurez disperso de una Ciudad Inteligente. Open Data significa que una ciudad hace un esfuerzo para ofrecer diferentes tipos de datos a sus ciudadanos y empresas, principalmente a través de portales online. Es una solución genérica no capacitada para responder a las necesidades individuales de los ciudadanos.

Información valiosa (Valuable Information): esta fase significa un salto adelante en el proceso de madurez (integrada). En ella, los datos abiertos no sólo son fáciles de encontrar y de usar, sino que también se contextualizan de forma relevante, hecho que facilita el uso por parte de los procesos de negocio y de los usuarios (privados y ciudadanos).

Información ubicua (Ubiquitous Information): se asocia con el nivel superior de madurez (conectado). Se consigue cuando, en cualquier momento o lugar, información a medida es entregada de forma proactiva a los ciudadanos (sólo aquellos que lo desean), sin necesidad de ir ellos mismos a buscarla. Tanto el alojamiento ubicuo de los datos como la conectividad de cualquier sensor - la Internet de las Cosas - son los pilares sobre los que se sustenta este nivel de madurez: al combinarse con los perfiles de los ciudadanos habilita la información a medida. La información se organiza a través de plataformas abiertas y seguras y empresas privadas y públicas que pueden acceder a dicha información a través de mecanismos que permiten innovar y optimizar sus operaciones.


6. Hacia la Ciudad Inteligente

Necesidad de una Hoja de Ruta

El desarrollo de la estrategia Ciudad Inteligente conlleva una transformación en distintos campos dentro del marco de gestión municipal de la ciudad. Se ha hecho referencia a ellos a través de la definición de las dimensiones inteligentes e incluyen, principalmente, el gobierno, el urbanismo, la edificación, la movilidad, la producción y el consumo de energía, el medioambiente – agua y residuos - y los servicios.

La implementación del modelo de Ciudad Inteligente es compleja, porque afecta prácticamente a todos los servicios de la ciudad, requiere una visión transversal e integrada, implica transformaciones de las infraestructuras urbanas e implica cambios en los modelos de gestión.

Esta complejidad requiere de un trabajo de reflexión y planificación, la definición de una estrategia que se materializa en la elaboración de la Hoja de Ruta, que ha de establecer los pasos necesarios, las actividades a desarrollar, los actores involucrados, la planificación de proyectos y las fuentes de financiación.

Si bien toda Hoja de Ruta presentará elementos comunes, el punto de partida para cada ciudad en relación a los distintos ejes de análisis será diferente así como sus prioridades, y por tanto también la Hoja de Ruta resultante.

Las ciudades en el ámbito de Ciudad Inteligente pueden priorizar sus actuaciones en función de su idiosincrasia. En este sentido, algunas pueden basar sus iniciativas en una fuerte adopción de las TIC y en la concepción del modelo urbano de barrios autosuficientes. Otras pueden darle un fuerte impulso a las iniciativas de mejora energética fruto de la involucración de empresas de generación y distribución de energía. Puede haber las que se centren en aspectos de la mejora de la seguridad pública y la gestión inteligente del tráfico. Y también las que se apoyen en el desarrollo de una infraestructura de sensores de comunicación que habilita la monitorización y el control continuo de la ciudad.

Todas estas iniciativas tienen como objetivo avanzar hacia una ciudad más sostenible y eficiente desde el punto de vista económico y medioambiental si bien su desarrollo puede tener en cuenta las prioridades críticas de cada ciudad, el punto de partida y el ecosistema existente de empresas privadas y públicas involucradas. Todas estas consideraciones deben quedar reflejadas en la Hoja de Ruta.

Estrategia de elaboración

La elaboración de una Hoja de Ruta para el desarrollo de una Ciudad Inteligente se deberá abordar teniendo en cuenta los siguientes puntos clave:

Especificidad: como se ha comentado, si bien existe una metodología de análisis común, la Hoja de Ruta resultante será específica para cada ciudad.

Plazos: para poder planificar resultados a corto, medio y largo plazo, se deberán tener en cuenta los distintos escenarios de desarrollo de la estrategia y los diferentes tiempos de elaboración e implantación de las iniciativas.

Colaboración: será prioritaria la identificación de los agentes potencialmente implicados, públicos y privados, para su involucración en el desarrollo de la Hoja de Ruta y su implementación. Se deben habilitar espacios de colaboración con el objetivo de generar sinergias entre las múltiples empresas y administraciones.

Independencia: la estrategia Ciudad Inteligente debe formar parte de la Agenda Estratégica gubernamental de la ciudad más allá de los posibles cambios de orientación política de las distintas administraciones. En este sentido, en aras de procurar el éxito en la implantación de la estrategia, resulta deseable mantener cierta independencia de adscripción política. Sucede así en toda planificación que se desarrolla con una visión a largo plazo y teniendo en cuenta los múltiples actores involucrados. Sin embargo, esta estrategia es la más difícil de llevar adelante.

Innovación: la Hoja de Ruta deberá estar fundamentada en la innovación y en la capacidad de transformación de los procesos de gestión en la ciudad.

Fases de la elaboración

La Hoja de Ruta se plantea como una herramienta dinámica que se irá revisando a medida que se vayan alcanzando metas, desarrollando iniciativas, recogiendo y analizando resultados y en definitiva aprendiendo de las experiencias implementadas.

La metodología de elaboración de la misma se plantea según las siguientes fases:

Definición de la misión, la visión y los objetivos: la misión debe encajar con la mejora de la sostenibilidad ambiental y económica de la ciudad. La visión debe incorporar la innovación tecnológica y de gestión. Los objetivos deben ser factibles y deben llevar asociados indicadores que permitan su seguimiento y análisis. Este último punto resulta de vital importancia dado que la estrategia a implementar busca la mejora de la eficiencia, sea ésta económica, energética, medioambiental o social, y esta mejora debe poder ser determinada y/o cuantificada de cara a evaluar los resultados de las medidas.

Análisis de la situación, caracterización y posicionamiento de la ciudad: se analizará la situación de la ciudad en relación a las dimensiones inteligentes y especialmente, las fuerzas habilitadoras (personas-ciudadanía, economía y TIC) definidas anteriormente. Se realizará también un análisis de los recursos de que se dispondrá para el posterior despliegue de acciones a realizar. El análisis debe proporcionar a los gestores de la ciudad el conjunto de retos y oportunidades que deba afrontar, así como las fortalezas y debilidades frente al desarrollo del proyecto Ciudad Inteligente (lo que se conoce como análisis DAFO o FODA en idioma inglés).

Benchmarking de experiencias internacionales: las prácticas y experiencias internacionales son una referencia útil y una fuente de inspiración para comprender mejor los contextos específicos y ayudar a definir la estrategia Ciudad Inteligente.

Elaboración del Plan de Acción: el plan deberá proponer una serie de medidas factibles a desarrollar. Se jerarquizaran y armará una planificación con estas medidas y se estudiaran los costos asociados y el momento en que debe producirse la inversión. Se diseñará una estrategia para la creación del apoyo público y privado necesario para el éxito de la Ciudad Inteligente. El Plan de Acción claramente establecido será la guía de desarrollo del conjunto de acciones de la estrategia.

Como se ha comentado a lo largo del documento, la complejidad de la Hoja de Ruta Ciudad Inteligente radica en la visión integral de las actuaciones a realizar en el amplio abanico de los servicios impactados, agrupados en las llamadas dimensiones inteligentes

Impulso del ecosistema colaborativo: Este ecosistema debe estar formado por todas aquellas entidades implicadas en el proceso de desarrollo de la estrategia Ciudad Inteligente: universidades, centros de investigación, empresas, administraciones y agencias públicas y la ciudadanía. En este sentido, como extensión del concepto Ciudad Inteligente se define Sociedad Inteligente, que destaca a las personas y los procesos como beneficiarios y motor de la transformación de las ciudades. El ecosistema colaborativo debe evolucionar continuamente en función de los nuevos proyectos y prioridades que se vayan definiendo.

Estudio económico financiero y modelo de financiación: se precisa de una financiación adecuada. Se estudiaran las posibilidades de participación público privada y de acceso a fondos dedicados del estado nacional o provincial o de otras instituciones. Al tratarse de servicios que básicamente están concesionados o contratados a empresas privadas, se debe analizar como incorporar la implementación de soluciones inteligentes en los contratos públicos, partiendo de la mejora en eficiencia que se puede conseguir. Se establece un objetivo claro de retorno de la inversión desde el punto de vista económico, medioambiental y social. Al tratarse de una inversión a largo plazo debe seguirse el control de costos de los proyectos para que cualquier desvío puntual no ponga en riesgo su desarrollo.

Definición del marco de gestión de proyectos: éste será inclusivo y basado en la colaboración. Para el desarrollo del plan, la ciudad debe establecer un equipo de gestión de proyectos, cuyo objetivo será coordinar la comunicación y los esfuerzos entre los diferentes equipos medulares, gestionar el progreso de los proyectos, mantener la visión integral y minimizar los riesgos e impactos entre las distintas iniciativas.

Revisión del marco actual de contratación de servicios: muchas de las medidas propuestas, necesitaran de la revisión de las bases de la contratación pública si quieren llevarse a cabo. Un ejemplo de ello lo constituye la recogida de residuos: es necesario pasar del modelo de contratación por recursos movilizados (vehículos y recorridos realizadas) a un modelo basado en nivel de servicio (nivel de ocupación del contenedor, por ejemplo), para poder aplicar la eficiencia que posibilita el uso de sensores en los contenedores (sensores para evaluar el nivel de ocupación).

Implementación de las medidas: fase crítica de cualquier proyecto. La ejecución de cada iniciativa debe llevarse a cabo de acuerdo con el Plan de Acción. Se debe disponer de la información necesaria para poder realizar el seguimiento y aprender de la experiencia. En la implementación de medidas se debe tener especial atención en las necesidades de infraestructura compartida, como la plataforma tecnológica.

Evaluación y análisis de los resultados: Finalmente, los resultados deben ser registrados, medidos y analizados para identificar las mejoras conseguidas por las distintas iniciativas en contraste con la situación de partida. El grado de éxito del proyecto Ciudad Inteligente vendrá dado por los resultados económicos, sociales y medioambientales a largo plazo.


7. Recomendaciones

Si bien estamos en una fase inicial de desarrollo de las estrategias Ciudad Inteligente, cabe ya destacar algunas consideraciones y recomendaciones, que se identifican como clave para desarrollar una Hoja de Ruta con éxito:

Definir de forma clara y concisa los objetivos: la definición de objetivos debe ser clara y debe permitir la evaluación cuantificable de los resultados obtenidos. Al definir la visión y misión de las Ciudades Inteligentes, es importante establecer los objetivos a largo plazo. A medida que se desarrolle la implantación, debe aprenderse de la experiencia vivida, y por tanto, estos objetivos deberán ser revisados periódicamente para añadir nuevos objetivos más ambiciosos, de mayor calado social y medioambiental. Al definirse la Hoja de Ruta, puede haber algunas incertidumbres sobre la medición de los resultados, que deberán ir revisándose con la evolución y concreción del proyecto.

Incorporar hitos a la estrategia: A fin de captar interés por el proyecto, generar el impulso suficiente y conseguir apoyo continuo, es importante equilibrar los objetivos a largo plazo de la visión con una serie de hitos para mostrar las mejoras conseguidas desde las primeras etapas de implantación de la estrategia.

Evaluación continua de los resultados: Es crucial para demostrar el valor de las iniciativas y acciones realizadas y de los avances logrados, establecer una medición de los resultados: económicos, sociales y medioambientales. Se deben buscar indicadores clave de rendimiento (Key performance indicators - KPI) que sean realmente significativos para la ciudadanía y las empresas.

Innovar en los modelos de relación y participación público privada: El desarrollo de la estrategia necesitará la participación público privada con socios fuertes, liderando el ecosistema de actores innovadores para lograr el éxito. La planificación debe facilitar un escenario de beneficios mutuos entre todos los agentes, mientras que el papel del gestor de la ciudad será la de facilitar las relaciones entre todos estos agentes. Se debe estudiar la posibilidad de crear nuevas entidades jurídicas de relación entre las partes, así como de realizar cambios en los modelos de contratación de servicios, estableciendo relaciones basadas en modelos de riesgos compartidos. La innovación por parte de administraciones y empresas es crucial para que los ciudadanos perciban el cambio en positivo que supone el desarrollo de la estrategia.

Establecer una financiación y una gestión efectiva: Uno de los principales temas asociados a la estrategia Ciudad Inteligente es la mejora de la eficiencia lo que debe suponer, entre otros, ahorros económicos importantes o bien la aparición de nuevos servicios y por tanto nuevos mercados. En este sentido la implantación de la estrategia deberá estudiar detenidamente los aspectos de financiación de las iniciativas y también la posterior gestión de los recursos financieros. En el tema de la financiación se deberán analizar las posibles participaciones público privadas, revisar los contratos de concesión posibles e investigar la posibilidad de obtener financiación de otro tipo de instituciones nacionales e internacionales. La gestión económica posterior del proyecto es vital, con un control sobre costes, resultados, ahorros, etc. en función del tiempo.

Promover el liderazgo de las iniciativas: El proyecto de Ciudad Inteligente debe tener un fuerte liderazgo político desde el gobierno local, por las implicaciones que conlleva a nivel de toda la ciudad. Pero además, también será necesario identificar dentro de instituciones, organismos y/o empresas implicadas en cada iniciativa aquellas personas con mayor capacidad para liderarlas. Este liderazgo se debe traducir en el impulso de la iniciativa a través de la gestión del proyecto, la coordinación constante entre los actores implicados, la toma de decisiones, la resolución de los obstáculos de diversa índole (de organización, de proceso o técnicos) y cualquier otra acción para garantizar el constante desarrollo del proyecto. Los líderes también deberán buscar el apoyo de aquellos agentes encargados de la innovación dentro de la comunidad de actores implicados.

Asignar funciones y responsabilidades. Se deben asignar funciones y responsabilidades específicas con el fin de garantizar el avance de la implementación de la estrategia y la resolución de problemas que puedan surgir durante la ejecución. Los distintos responsables se encargarán de evaluar los resultados obtenidos y de contrastar éstos con las metas preestablecidas. En líneas generales, aquellos objetivos sin un responsable que asegure su cumplimiento corren el riesgo de no progresar adecuadamente.

Promover la inteligencia colectiva y la cocreación: Términos como Social lnnovation y Crowdsourcing forman parte de la esencia del concepto de Ciudad Inteligente. Social Innovation hace referencia al proceso de creación, implantación y difusión de nuevas prácticas que inciden en la sociedad y tanto puede referirse a procesos sociales de innovación como a una determinada aplicación o software, a la innovación con objetivos sociales, la microfinanciación o incluso al emprendimiento social. Por su parte, Crowdsourcing es un modelo de producción y resolución de problemas en el que se trabaja con un grupo abierto de profesionales independientes (crowd), que hacen aportaciones libres, generalmente un entorno web, a un determinado proyecto o problema.

Dado que los ciudadanos y las comunidades son el cuerpo que forma una ciudad, aprovechar e impulsar su inteligencia colectiva y la cocreación de soluciones utilizando las distintas capacidades de la sociedad es fundamental para el éxito de cualquier proyecto Ciudad Inteligente. No es sólo necesario habilitar y poner en funcionamiento un mecanismo de incentivos apropiados capaz de identificar y premiar la conducta positiva, sino también habilitar mecanismos para incorporar de forma natural dicha inteligencia colectiva y capacidad de cocreación.

Facilitar la colaboración interna y externa: La colaboración entre los actores del ecosistema social en el que implanta una determinada estrategia, así como la colaboración con los ciudadanos, puede ser habilitada y mejorada mediante el aprovechamiento de las TIC que proporcionan herramientas de colaboración y de integración de datos. En particular, el desarrollo de plataformas de datos abiertos combinado con la analítica de negocios para la captura, agregación, explotación y análisis de datos en segundo plano es uno de los pilares sobre los que fomentar la colaboración. Sin embargo, esto puede ser un reto enorme debido a que las arquitecturas TI tradicionales de la administración pública y de las empresas se han diseñado entorno a modelos basados en transacciones y se ha añadido posteriormente la facilidad de uso. Pocos (o ninguno) de estos sistemas fueron diseñados bajo el concepto que múltiples agencias pudieran compartir información con los ciudadanos, con otros organismos y combinar dichos datos para generar nueva información de valor, o incluso que los ciudadanos pudieran seleccionar los servicios que quieren, cuando quieren y a través de canales de su elección.

Por todo ello, se deben poner en marcha mecanismos de gestión para fomentar la colaboración entre los diferentes agentes de la ciudad. Los sectores privado y público deben trabajar conjuntamente, así como los individuos y las empresas deben asumir compromisos conjuntos y combinar y compartir sus conocimientos de forma colectiva.

Gestión macromunicipal: En función de la iniciativa, será necesario considerar una colaboración entre ciudades o regiones. La combinación de recursos facilitará la inversión, la eficiencia y la reducción de riesgos. Pero esto no sólo afectará a ciudades de menor tamaño sino también a aquellas cuyo ecosistema social no incluya todos los agentes que pueden potenciar las diferentes iniciativas de la estrategia propuesta.

Aprender de las experiencias realizadas: El proceso de aprender de las experiencias no debe estar limitado a las que se generen internamente en el propio proyecto Ciudad Inteligente. Este aprendizaje debe ser ampliado para incluir experiencias externas, tanto positivas como negativas. Las experiencias externas de las que se tenga conocimiento deben ser cuidadosamente examinadas para evaluar las similitudes y posibilidades de transponer, adaptar o aprovechar el conocimiento generado. No existe una solución única y estándar para todos los casos, así que se deberá analizar con detalle los contextos de aplicación de las medidas.

Fomentar y desarrollar el concepto de Laboratorios Urbanos: La ciudadanía está liderando la adopción de nuevas tecnologías y la generación de sinergias de inteligencia colectiva que potencian la creación de nuevos servicios. En aras de fomentar la colaboración ciudadana en el proceso de desarrollo de la estrategia Ciudad Inteligente, las ciudades deben fomentar la creación de laboratorios urbanos de innovación y creatividad. Estos espacios deben permitir gestionar las posibles iniciativas, medidas y proyectos innovadores y la coparticipación en los mismos de varios actores en el proceso de diseño y construcción de nuevos servicios para la ciudad.

En conclusión, para poder impulsar, perseguir, activar y fomentar todos los objetivos, iniciativas y medidas que supone implantar una estrategia Ciudad Inteligente es importante disponer de una Hoja de Ruta adecuada y bien planificada, sostenida por un fuerte liderazgo, fuertes capacidades de innovación e inteligencia colectiva, una gestión del proyecto eficiente, unos recursos financieros adecuados y una actitud proactiva y flexible.


8. Para saber más

El concepto Ciudad Inteligente es un concepto en explosión en la actualidad del que se están realizando múltiples iniciativas, estudios e implementaciones en todo el mundo. En este sentido, resulta básico mantenerse informado de la evolución de estas experiencias a través de las principales referencias e informes disponibles.


Referencias web

http://www.unhabitat.org/ - Programa de la Organización de las Naciones Unidas para el desarrollo de un futuro urbano sostenible.

http://www.smart-cities.eu - Proyecto benchmarking de Smart Cities europeas desarrollado por el Centre of Regional Science en Vienna University of Technology con la colaboración de OTB Research lnstitute for Housing, Urban and Mobility Studies en Delft University of Technology y el departamento de geografía de la University of Ljubljana.

http://www.smartcityexpo.com - Ciudad Inteligente Expo World Congress que se celebra anualmente en Barcelona y convoca a los mayores expertos en la materia.

http://cities.media.mit.edu: página web del MIT, Massachusetts Institute of Technology, que recopila diferentes proyectos relacionados con las Ciudades Inteligentes.

http://www.metropolis.org/ - Asociación mundial de grandes metrópolis, con más de 100 ciudades asociadas, opera como un foro internacional que explora las problemáticas y preocupaciones comunes a todas las ciudades y regiones metropolitanas.

Informes

IDC Energy Insights, Smart Cities Update: lDC Smart Cities lndex and lts Application, http://www.idc- ei.com/getdoc.jsp?containerId=EIRSSGT

United Nations Human Settlements Programme (UN-Habitat), Informe mundial sobre asentamientos humanos. Las ciudades y el cambio climático: orientaciones para políticas.

High-level Panel on Global Sustainability, ONU, Resilient people, Resilient Planet: A future worth choosing.

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